Hijos de los días, hijos del tiempo.
Hijos de los días.
Y los días se echaron a caminar.
Y ellos, los días, nos hicieron.
Y así fuimos nacidos nosotros,
los hijos de los días,
los averiguadores,
los buscadores de la vida.
(El Génesis, según los mayas)
Hijos del tiempo.
El tiempo empezó a fluir en el mismo momento del nacimiento del universo con la gran explosión.
Y el tiempo con su fluir azaroso de acontecimientos nos hizo a nosotros.
Y así nacimos nosotros los hijos del tiempo sin paternidad.
Nosotros los hacedores de preguntas y buscadores de respuestas.
Los averiguadores del origen de la vida.
Que cierto es que somos hijos de los días.
Hijos del Sol, de sus movimientos que marcan nuestro tiempo.
Hijos de la luna nueva que casi cada mes es pura poesía.
En mi hay un convencimiento de que somos fruto de un capricho del azar cósmico hijo del tiempo.
Estoy convencido que la doctrina, la fe de los maya era el conocimiento, la ciencia mediante la observación y a través de ella buscaban respuestas a su origen y al mundo que les rodeaba y al que pertenecían. Gran parte de los textos mayas fueron quemados por los conquistadores y los frailes que fueron con ellos, a los que había mandado la santa inquisición para evangelizarlos.
A mi me parece más creíble estas líneas del génesis de los mayas que la infumable historia de Adán y Eva. ¿Por qué la iglesia católica tiene tanto miedo a la divulgación del conocimiento? ¿Sera porque toda su doctrina no se sostiene si se la repasa un poco con la lupa de la ciencia?





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